En gastronomía de eventos ocurre algo curioso: el público valora lo que ve, pero lo que realmente sostiene el resultado es lo que no se ve. Un evento fluido, elegante y aparentemente sencillo es, en realidad, la suma de cientos de decisiones técnicas y logísticas que pasan desapercibidas… hasta que algo falla.

La cocina empieza mucho antes de cocinar
Un evento no empieza cuando se encienden los fogones. Empieza días antes.
Elección de producto y proveedores
La calidad se define en la compra: proveedor adecuado, momento exacto, maduración correcta y selección según el tipo de evento. No todo producto sirve para todo formato.
Preparación, conservación y transporte
Mises en place, marinado, refrigeración y transporte son fases críticas.
Por ejemplo:
- Un pescado que rompe la cadena de frío pierde textura y seguridad.
- Una salsa mal transportada se separa.
- Una ensaladilla que viaja a 14ºC es un riesgo sanitario real.
Nada de esto aparece en redes sociales, pero determina si el evento será un éxito o un problema.
Logística de eventos: la ciencia que nadie ve
Un catering profesional no improvisa. Calcula.
Cálculo de cantidades y tiempos
Se planifican:
- Cantidades por persona
- Tiempos de regeneración (calentar sin resecar)
- Ritmos de servicio
- Densidad de comensales por estación
- Ratio camareros / invitados
Coordinación de material y espacios
Vajilla, mesas, bebidas, hielo, mantelería, reposiciones…
Un fallo logístico puede arruinar el mejor menú:
- Comida excelente pero bebidas calientes: fracaso.
- Platos bien ejecutados que no llegan a todos: fracaso.
- Sobran kilos de comida, pero falta personal: fracaso.
El servicio como experiencia humana
Un camarero no es alguien que lleva bandejas. Es un gestor de experiencia.
Anticipa necesidades, comunica con el cliente, gestiona ritmos y resuelve imprevistos sin hacerse notar.
Si un invitado con alergia pregunta por un plato y nadie sabe responder, la experiencia se rompe en segundos. Por eso el servicio también se entrena.
Seguridad alimentaria: la gran olvidada del invitado
Un buen catering trabaja con:
- APPCC
- Control estricto de temperaturas
- Manipulación segura
- Tiempos críticos bien definidos
- Protocolos claros de alérgenos
Esto no es burocracia. Es salud. Y es una de las diferencias más claras entre cocinar y hacerlo de forma profesional.
Cuando no se nota el esfuerzo, es que todo funciona
El evento que parece “fácil” es siempre el resultado de un trabajo complejo, coordinado y serio.
Si nadie percibe el esfuerzo, es porque el catering sabe exactamente lo que está haciendo.
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